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Leer sin prisa, leer con tiempo

En un mundo donde todo lo que consumimos es rápido, en qué lugar se queda la lectura?

Vivimos deprisa, con una sensación de urgencia que condiciona todo lo que hacemos en nuestra vida. Engullimos temporadas de series enteras en un fin de semana pero ¿de verdad nos aporta algo consumir de esta forma?

El manifiesto futurista de Filipo Tommaso Marinetti recogía, algo más tarde, muchas de las plegarias que hoy escuchamos en esa gran Ciudad Santa que es Silicon Valley: la modernidad es santificar la velocidad. 

Yorokobu – ¿Por qué sentimos que no tenemos tiempo para nada?

En el lado opuesto se encuentran los movimientos que defienden la vida más relajada y reflexiva. El ejemplo claro lo encontramos con la comida rápida y su opuesto: el slow food, un movimiento que reivindica tomarnos nuestro tiempo para comer de una forma pausada y saludable.

Esa falta de tiempo, real o provocada, se junta con el peor de sus compañeros: la infinidad de contenido que tenemos a nuestro alcance. Por eso no es de extrañar que cada vez veamos más series, leamos más libros, escuchemos más música, pero profundicemos cada vez menos en sus mensajes.

En una época como la actual en la que la información es infinita hay que “profundizar en el modo de leer” para que todo ese cúmulo de datos se convierta en conocimiento, explica a EFE el vicepresidente y miembro del patronato de Fundación Germán Sánchez Ruipérez (Madrid, 1953) en el mismo día en que presenta su libro en Matadero Madrid.

EFE – Madrid para Eldiario.es

Es importante ahora más que nunca que eduquemos en saber elegir bien, porque con tanto contenido es fácil que nos dejemos llevar por lo que más ruido hace y no siempre es la mejor elección.

“El lector tiene que buscar el libro que esté creado para él, el que le despierte sensibilidades”, señala convencido de que la lectura es también “lo más análogo a vivir” y de que construir una verdadera “sociedad de lectores” se torna imprescindible.

EFE – Madrid para Eldiario.es

Vosotros qué creéis ¿deberíamos leer más despacio? ¿consumimos demasiado deprisa?

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