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Rush Smith

Libros

Alfredo Cáceres: El Ilustrador

Hoy os quiero presentar a Alfredo Cáceres, que se ha encargado de interpretar las peripecias narradas en El Pueblo Más Tranquilo del Mundo con más de 20 ilustraciones. El trabajo ha sido una colaboración que ha gestionado la editorial Alfaguara desde España y Chile, que es donde se donde Alfredo tiene su estudio.

La editorial se sentó conmigo en un primer momento y propuso dos ilustradores con estilos muy diferentes para este nuevo libro. Era difícil tomar el relevo de Adolfo Serra tras el excelente trabajo que hizo ilustrando El Niño Que Se Olvidó De Dormir. Las propuestas eran bastante interesantes, os adjunto las referencias que me enviaron. Sigue leyendo

Libros

El pueblo más tranquilo del mundo

Tras dos años de duro trabajo, estoy muy feliz de poder contaros que el asesinato en el que he estado trabajando ya está listo para que lo disfrutéis el próximo 12 de abril. Hasta entonces iréis conociendo el mundo y los personajes del libro a través de esta web y las diferentes redes sociales.

Un misterio sin resolver…

Blai, un joven curioso acostumbrado a la vida de ciudad, descubrirá que la aparente tranquilidad de un pueblo como La Vila esconde más de lo que aparenta.

Celos, traiciones y secretos… Pero, por encima de todo, sobrevuela una pregunta:

¿Quién mató a la señora Busquets?

En esta ocasión el reto ha sido crear una historia, en cuanto a forma, mucho más clásica que “El niño que se olvidó de dormir”. Ahora no tendremos capítulos independientes, sino una historia con un claro planteamiento, nudo y desenlace. Algo que debía resultarme más sencillo que el libro anterior, ha supuesto para mi un reto mayor. Más aun tratándose de un asesinato donde todo debe estar milimétricamente planificado desde un principio y hay poco lugar para la improvisación.

Y así lo hice, entre mis papeles, tengo tres hojas donde anoté quién es cada personaje, qué relación tenía con cada uno con la muerta, qué secreto esconde, dónde estaba y qué hacía la noche que murió e incluso fotografías de actores conocidos que me recordaban a cada uno de los personajes. Sigue leyendo

Blog

Una gota de felicidad

Me tropecé al salir del ascensor del hotel, tras una semana en Rio me había acostumbrado a ir en chanclas a casi todos lados. Eran las siete de la mañana y, siendo mi último día antes de volver a España, quise correr por la playa antes de que mis compañeros se despertaran. Era algo que sentía que tenía que hacer, no podía volverme sin haber visitado ninguna. Esperaba encontrármela abarrotada de gente, pero Copacabana me recibió en silencio, apenas un par de gaviotas conseguían romper su quietud. Casi me sentía culpable por ser de los primeros en pisar la arena, como si mi pie fuera a molestarla. Caminaba hacia la orilla cuando, invadido por un halo de autoestima inaudito en mí, me quité la camiseta, agarré el calzado con las manos y me puse a correr bordeando la playa. No me considero una persona vergonzosa, ni insegura, pero reconozco que estar en un lugar donde no conocía a nadie me hizo sentirme más valiente. Notar el agua empapándome los pies me regaló un momento de libertad y felicidad, sintiéndome conectado con un lugar que me había brindado una de las semanas más maravillosas que he tenido nunca.

Minutos mas tarde vi como empezaban a llegar los primeros bañistas que, lejos de querer darse un chapuzón, buscaban un lugar donde practicar algo de deporte. Pensé que el agua estaría congelada porque el sol apenas llevaba unas horas despierto, pero un joven con un estridente bañador de color verde pronto me iba a sacar de mi error. Sin pensárselo dos veces cogió impulso y se zambulló. Poco sabía yo de Brasil y sus playas, cuando me quise dar cuenta ya estaba empapado disfrutando de mi primer baño. El primero y por tonto, probablemente también el último. No soy mucho de playas, pero os prometo que en aquél momento solo sentía un abrazo templado que no podía rechazar.

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Blog

Un beso en el hueso del muerto

En el colegio religioso al que iba de pequeño me hicieron darle un beso al hueso de un muerto. Vale, que era un santo, pero aquello seguía siendo el hueso de un cadáver. Lo tenían guardado en algún lugar de la sacristía y solamente en su aniversario lo sacaban para que todos lo viéramos. Los niños se ponían en fila y después de que cada uno lo besara, una de las monjas se encargaba de acariciarlo con un paño, más por obligación moral que porque realmente limpiara algo. Era pequeño, de apenas unos centímetros de largo y de tanto frotarlo había cogido una forma redondeada más propia de una piedra. Eso hacía que el hueso del muerto tuviera una apariencia mucho mas naif.

No recuerdo si lo besé de forma voluntaria, aunque creo que sí. Lo cierto es que aunque me hubieran preguntado, no habría tenido ni la edad ni la madurez suficiente como para decidir si realmente quería hacerlo. No me lo cuestioné porque me parecía algo normal. Como no va a serlo después de tenerme viendo a un hombre mutilado sobre la pizarra mientras un profesor habla de matemáticas, geografía y lengua ocho horas al día, cinco días a la semana. En el mundo de un niño, después de eso, besar un cadáver es lo más normal del mundo.

Claro, luego creces y miras atrás con algo mas de criterio que el que tenias entonces y te llevas las manos a la cabeza o vas al lavabo a vomitar. En el contexto en el que estaba hacer aquello era algo normal, pero ¿solo porque fuera algo normal decidí hacerlo?

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Películas

La Vieja

¡Que vuelvan las brujas de los ochenta!, con ese grito de guerra encaré hace unos años el que ha sido el trabajo más ambicioso en el que me he metido.

Y la experiencia fue brutal.

Si bien creo que cometí algunos fallos, estoy muy orgulloso del resultado. Quise ser demasiado fiel al libro, haciendo que quién no conoce el universo no acabe de entender demasiado qué ocurre. Lo bonito es que, en el caso contrario es imposible no quedarse embobado viéndolo y reconociendo los diferentes guiños al libro que aparecen.

Me rodeé de un equipo de profesionales a los que estoy muy agradecido por el cariño con el que se tomaron el proyecto.

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